18/1/12

ESPIRITISMO, SOCIALISMO Y OCULTISMO



En este artículo utilizaremos palabras clave como: Espiritismo, socialismo, socialistas utópicos, dialéctica, iluministas, franc-masones, etc.. dejando claro desde el principio, algunas cosas, entre ellas, que no estamos queriendo decir que todo espiritista sea –o  deba ser- socialista (esto además no se sostendría por que como se sabe, el espiritista es ante todo, y por derecho, librepensador), ni tampoco que la masonería forme parte del Espiritismo..; nuestro único fin es intentar mostrar a los estudiantes del mismo, o interesados en general, los paralelismos históricos y teóricos existentes (no en la forma pero sí en el fondo) entre la doctrina de los Espíritus y el socialismo idealista de aquellos hombres que, en determinada época de la historia, sintieron la llamada de la unión y la lucha por los derechos que, desde centurias, le venían siendo negados al sector más amplio y necesitado de la sociedad.

Como no es un tema excesivamente divulgado y que puede despertar incómodas connotaciones personalísticas (oriundas de nuestro ego, aún no superado), utilizaremos la propia dialéctica espírita como método de entender las aparentes contradicciones y llegar a una síntesis, evitando que el dogmatismo ideológico impida la aproximación de lo que a primera vista, pueda parecer paradoxal.

Es indudable que el espiritista, tiene una labor más allá de las reuniones de estudio, mediúmnicas, etc., y esa labor es su participación en una sociedad de la que hace parte; es decir, en la familia, en la educación de sus hijos, en el medio laboral, la comunidad, etc, aspectos todos ellos inherentes al individuo como ser espiritual, social y político que todos somos.






Iluministas y franc-masones

En el s. XIX el ocultismo y la Teosofía se hermanaron con no pocos movimientos políticos de ideología liberal... Aunque tendríamos que remontarnos hasta 1766, con el nacimiento de una sociedad secreta paralela a la masonería: la Orden de los Iluminados de Baviera, para muchos, la  primera muestra de unión entre el antiguo ocultismo de las sociedades secretas y los ideales humanitarios y utópicos que luego configurarán las características de lo que hoy conocemos como la "izquierda".

Augustin Barruel (1741-1828), sacerdote jesuita y periodista (fue quien denunció la mano de la Masonería como artífice de la Revolución Francesa), consideró la conjura de los iluminados como el ensayo general de la Revolución. Atisbos evidentes de esta suposición, se encuentran, sin ir más lejos, en la proclama Libertad, Igualdad y  Fraternidad, divisa de la francmasonería; o que, el clima que se necesitaba para la Revolución Francesa se fue generando, como todos sabemos, en los años de la Ilustración (que es un movimiento de pensamiento iluminista) y la Enciclopedia.

Sea como fuere, el iniciado espiritista sabe que ninguna revolución, ningún cambio de ideas que provoque determinado movimiento humano, se debe a la influencia (visible u oculta) de un sólo elemento social, filosófico o político. Cuando suena la necesidad de cambio general, inscrita en la ley de Progreso, la Providencia divina “acciona” todos los componentes humanos sensibles o más receptivos a esta necesidad evolutiva, de tal manera que muchas “fichas” del momento social, se ponen en funcionamiento e interaccionan dentro del aparente caos.

En la masonería cabían todos los sistemas filosóficos con tal que no tuvieran un contenido católico. Predica la moral universal; Su religión es la de la Humanidad; su Evangelio, la Ciencia; su Dios, la Razón. Ya no se trata de construir catedrales de piedra como se hizo anteriormente, sino de edificar la “catedral” humana, el hombre ideal,  para dar gloria al gran Arquitecto del Universo que es Dios.

Es de prever que la Iglesia viera en ella un peligroso y molesto enemigo que cuestionaba las bases de su hegemonía. León XIII en su encíclica Humanum Genus, puso de manifiesto que “las doctrinas religiosas, filosóficas y morales en que se inspira la masonería como tal, llevan a la negación de la existencia de Dios; a la negación de la misma moral; y abre camino al ateísmo, al panteísmo, al iluminismo, al espiritismo, etc.

Hacia mediados del siglo XIX la creencia en la reencarnación traspasó el ámbito ocultista para difundirse en los medios del socialismo utópico. Sólo más adelante, la hegemonía del marxismo en el seno de la izquierda y su materialismo dialéctico (del todo opuesto a cualquier forma de espiritualismo), obró una depuración de conceptos y la eliminación de buena parte de los residuos místicos del socialismo.

Espiritismo y masonería

La masonería es una institución esencialmente caritativa, filantrópica, filosófica y progresista, fundada en el sentimiento de fraternidad; tiene como práctica la indagación de la verdad, el estudio de la moral, el combate de la superstición y la práctica de la caridad, y como objetivo: el mejoramiento intelectual y moral del ser humano. Aunque son dos movimientos distintos, en esencia, comparte con el Espiritismo muchos de sus planteamientos, sobre todo a nivel filosófico y moral. Esto es una realidad incuestionable. 

Algunos autores sugieren que Allan Kardec fue iniciado en los principios de alguna logia masona, hecho nada extraordinario si consideramos los fines elevados que esta persigue y los ideales que latían en el futuro codificador de la doctrina espiritista. La Gran Logia Nacional de Francia, es fundada en 1848 y estaba compuesta por 8 logias. En esa época, casi todo aquel que se considerara progresista y/o apostara por un futuro mejor para la humanidad, era francmasón o, cuando menos, simpatizante.

No existe ningún tipo de disparidad en el supuesto de que Rivail adoptará los principios masónicos, aunque renunciara a todo formalismo, a todo aspecto de culto de la iniciación masónica una vez entregado a la causa espiritista. Algunos, recogen el hecho (probablemente nada aleatorio) de la estancia en París de Madame Blavatsky, en casa de Víctor Michal, magnetizador y espiritista, que fue quien la inició en el espiritismo y la ayuda a despertar sus facultades mediúmnicas. Este Michal, periodista de profesión, pertenecía a la masonería... igual que su amigo Rivail (alias Allan Kardec), por aquel entonces director del teatro de las Folies-Marigny, situado en la 33 rue de Le Peletier, en los Campos Eliseos.

Sin la pretensión de sentar argumentos concluyentes, señalamos a continuación notables paralelismos entre el Espiritismo y la filosofía masona:

- El Dios de los masones, “deístas” (como se auto definían, por cierto, no pocos espíritas españoles, como Amalia Domingo Soler) no es, en absoluto, el Dios Padre del catolicismo; sino el "Gran Arquitecto del Universo". Se trata de un Dios constructor del mundo, ordenador de la materia... No era un Dios personal y antropomorfo que juzga soberano desde el cielo. Lo entendían más como una fuerza superior, un “algo” (la 1ª pregunta del Libro de los Espíritus; “¿qué es Dios?”, sería técnicamente “masona”).

- La expresión “religión natural” utilizada por Kardec y otros espiritistas de la época, es una expresión netamente masónica.

- Para la masonería lo que vale no es la “gracia” sino la virtud.. y ésta, entendida en un sentido de auto-redención (autoreforma para los espíritas).

- La Caridad es, junto a la Fraternidad y la Verdad, una de las tres principales virtudes (Fuera de la caridad no hay salvación, es el emblema del Espiritismo).






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