El término <<transpersonal>> se debe al célebre psicólogo americano William James, quien a principios del siglo XX, durante sus clases en la universidad de Edimburgo, lo utilizó al enfocar el estudio de las experiencias religiosas (desde un enfoque psicológico basado en las experiencias personales).
La Psicología Transpersonal es un movimiento que tuvo origen a finales de los años 60, por un grupo de psicólogos y psiquiatras como Stanislav Grof, Anthony Sutich, Miles Vich, o Abraham Maslow, entre otros, que consideraron que era necesario investigar y desarrollar una nueva rama de la psicología que estudiase un conjunto de experiencias y fenómenos de la conciencia que, hasta ese momento, consideraron que la psicología corriente no atendía suficientemente.
El psicólogo estadounidense A. Maslow (1908-1970) propuso el término transpersonal para designar esta nueva psicología, que sería, para él mismo y más tarde otros, la “Cuarta Fuerza” (la primera era el conductismo, la segunda el psicoanálisis y la tercera la psicología humanista.)
En 1972 se estableció la Asociación para la Psicología Transpersonal, organizando las primeras conferencias el año siguiente. Esta escuela considera a C.G. Jung (1875-1961) como principal influencia para las bases de lo que más tarde sería la Psicología Transpersonal. Y entre sus más conocidos representantes figura Daniel Goleman, mundialmente conocido desde 1995 por su libro Inteligencia emocional.
La psicología transpersonal considera temas de estudio:
- las experiencias cumbres (que según Maslow son estados de interconexión y unificación espiritual).
- los estados llamados "místicos".
- los trances sistémicos y
- las experiencias metafísicas de vida.
Sin duda, las propuestas de esta escuela van más allá del quimismo tan en boga de la actualidad, por parte de una ciencia médica y psicológica en exceso encorsetada en el inmediatismo materialista y los enfoques más limitados del conductismo radical; para algunos, representante de la ideología utilitarista, al servicio del poder, que mantiene la psicología como ciencia natural, no preocupada por los fenómenos sociales (y, por lo mismo, reduccionista).
Los seguidores de la doctrina espírita (así como los amantes de la filosofía, la cultura y el conocimiento en general) tienen una oportunidad magnífica de esclarecimiento personal acercándose a los libros de Joana de Ângelis, también conocidas como su: serie psicológica, dictados al médium y tribuno Divaldo Pereira Franco. Obras enriquecedoras que no deberían pasar desapercibidas para el estudioso de la psicología (en su faceta más humanista) y el preocupado por la trayectoria vital del hombre de nuestro tiempo.

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