2/1/12

A los hermanos del ideal espírita (ponencia)

Sentir espírita

El Espiritismo, como doctrina de auto-desarrollo y crecimiento que también es, nos conduce en algún momento de nuestras vidas a la reflexión sincera de que es lo que hemos hecho hasta ahora, de todo lo asimilado y puesto en marcha desde que la conocemos.. Y, ya que la crítica a los demás es algo que no se contempla en los códigos de Justicia, Amor y Progreso (y por lo mismo, tampoco en nuestra doctrina), podemos, eso sí (y debemos) ejercer la sana autocrítica.

Si paramos un poco, y emprendemos un análisis íntimo y honesto de toda nuestra trayectoria como espíritas.., escrutamos nuestra conciencia y vamos observando y analizando nuestros aciertos y nuestros errores (sin vanagloriarnos de nada, pero de igual modo sin mortificaciones de conciencia): hay determinados aciertos y logros.., bastantes equívocos.., y algún que otro descalabro moral. Esta es la tónica general, es normal, somos espíritus aún imperfectos... Y en este ejercicio de autoexploración interna, no nos pasará de largo los deberes de todo espírita: la autoreforma (este sería el primero y más importante), el estudio y la divulgación; estos son nuestros grandes retos, sin duda. Pero hay otro más, que quizá no consideramos todo lo que debiera, quizá porque pensamos que es algo que no nos corresponde exactamente a nosotros. Me refiero a la UNIÓN..., algo que podemos pensar que es más labor de los presidentes de federaciones o de centros, de conferenciantes, etc, y, ciertamente, tienen su alta cuota de responsabilidad, pero nosotros también la tenemos, por pequeña que sea, desde el primer momento que sentimos en nuestro íntimo la llama renovadora y sublime de esta doctrina de conocimiento universal, de concordia y luz...

La unión, como todas las propuestas superiores, puede recibir los embates de las corrientes adversas enemigas del progreso, pero a menudo, estas corrientes proceden de nuestro interior, de nuestro ego aún no trabajado.., y si dejamos que este proceso que emana del “hombre viejo” gane demasiado terreno, llegará un momento en que, infelizmente, no nos daremos cuenta de que, quizá durante demasiado tiempo, estuvimos trabajando más para la insaciabilidad de nuestros personalismos, que por los principios que el ideal espiritista representa.

Vigilémonos...porque no podemos permitirnos que nada interno o externo paralice nuestro deber de cooperación y sentida solidaridad. Por que todos, seamos mas o menos activos, más o menos conocidos; constituimos el Movimiento espiritista en nuestro país, y por consiguiente, tenemos responsabilidad cómo células vivas que somos dentro del mismo. 

En esta introspección interna, en esta meditación sobre lo que llevamos hecho hasta ahora, que decíamos antes, podemos considerar de una manera franca (y dentro de este asunto de la unión), si nuestro papel ha sido o está siendo el de observadores pasivos; si se parece más al de cruzados, (fanáticos, intransigentes y desconfiados); o es más bien el de siervos voluntariosos, abiertos y fraternos... ¿Cuál esta siendo nuestro papel?

 Hermanos, compañeros todos que hemos sido reunidos alrededor de este ideal.., en esta encarnación, en estos tiempos nuevos: no nos engañemos, no desperdiciemos nuestro compromiso espiritual, pues el tiempo de las oportunidades pasa. Nuestra doctrina no necesita caracteres tibios, como tampoco soldados de la fe (o de la ciencia), sino trabajadores leales y voluntariosos..,  pacíficos y conciliadores, como nos recomiendan los Espíritus en el cap. 9 del Evangelio Según el Espiritismo: “Bienaventurados los mansos y pacificadores”.

Poco importa la mucha experiencia en el campo doctrinario, la preparación y la veteranía.., si el espírita no es fraterno y no opera activamente para la unión, no cumplirá con aquello que se propuso antes de esta encarnación.

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¿Sabéis, queridos amigos?, en los últimos tiempos acude mucho a mi mente la labor de los abnegados y valientes pioneros del Espiritismo en España, sus luchas y su ejemplo que aún pervive.., en una época y una sociedad mucho más difícil que la nuestra, sobretodo al respecto de expresar ideas diferentes (incluso radicalmente opuestas) a las institucionalizadas. Hicieron tanto, que hoy tenemos la mitad del camino despojado gracias a ellos... Es entonces cuando sospecho que los grandes escollos en la propagación de la Doctrina para los espíritas españoles de hoy, no están fuera..no son ya de persecución política ni de intolerancia religiosa: están en nuestro interior...

Entonces pienso, con una mezcla extraña de emociones, que ellos prosiguen con nosotros, están presentes de una u otra manera en este tipo de actos, laborando, desde el silencio del espíritu. Que la emanación espiritual de Amalia Domingo Soler, de Miguel Vives, Colavida y otros muchos, toma forma para levantar ánimos heridos., para que no decaiga el compromiso con esta Doctrina maravillosa; promueven paz a nuestros corazones (a veces tan confundidos) e insuflan fuerza y energías nuevas  a aquellos compañeros que pasan por un periodo de pruebas y decaimiento.. Intento imaginar la ilusión, la lucha, el tesón solidario y la fe que inspiraron aquellos días heroicos, en que el esfuerzo conjunto de los espíritas de hace más de un siglo, contribuyó a que España fuera la cuna de los grandes Congresos, como el Internacional de Barcelona en 1889 y el del 1934, apenas dos años antes de estallar la Guerra Civil.

Las figuras poderosas por su abnegación, pero sencillas y discretas, despojadas del artificio de los personalismos desordenados, de aquellos “apóstoles” del Espiritismo en nuestro país, nos hablan por si solas de que la divulgación de esta gran Idea Universal (mucho mas grande que nosotros), no se hará correctamente si pertenecemos a las filas de los que defienden un Espiritismo “científico” o aquellos que apuestan por un Espiritismo “religioso”, porque el espiritismo es uno, y el mayor respeto que podemos tributarle no es defendiéndolo bajo uno u otro aspecto, sino vivenciándolo, con la convicción y la fuerza del ejemplo, libres de ataduras demagógicas. Amalia, Fernández Colavida, Vives...y otros muchos, no pertenecían a la élite intelectual (aunque algunos fueran personas ilustradas), porque sus esfuerzos, aunque dirigidos a todos, se centraban especialmente en el pueblo, en los “mártires” del trabajo, en los desvalidos.. esta es la esencia del Espiritismo, ideal que jamás podrá ser algo cerrado, exclusivo ni elitista, porque entonces simplemente estaríamos hablando de otra cosa, por más que le colocásemos el nombre de “Espiritismo”...

No deja de venir a mi la imagen de aquellos obreros del progreso..., ellos, que una vez, cuando encarnados llegaron a tantos corazones, tienen que proseguir haciéndolo desde el otro lado de la vida... Y, si tuviéramos la (improbable) gracia de recibirlos en este instante entre nosotros, en alguna de las ocasiones en que abandonan por algunos momentos sus esferas de luz y conocimiento, y pudiésemos oír su discurso en este salón.., ¿cuál sería su gesto? ¿y sus palabras? Quizá nos dirían:

“Amigos, compañeros inolvidables.., ¡ si pudierais percibir la trascendentalidad que se oculta tras cada encuentro entre almas encarnadas! ¡Si supierais cuanta ciencia y cuanto amor revisten reuniones como la de estos días! Proseguid, no os detengáis, siempre estaremos con vosotros, haceos sordos a la sutil pero astuta trampa de la polémica, hija del orgullo; el espírita se descubre y se hace con el estudio constante y la práctica de la caridad; asi como se realiza, verdaderamente, con su contribución a la causa de la UNIÓN. ¡Que gran alegría y que diáfana esperanza nos despierta el veros aquí este día! Hermanos: que vuestro sol sea siempre Jesús, Kardec vuestra bandera y la Fraternidad para todos vuestra meta...”



(Charla presentada en el XIII Congreso Espírita Nacional, Benidorm, 2005, a cargo de Juan Manuel Ruíz González)

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